Pinturas rupestres

 

Las pinturas rupestres de la sierra de san francisco

Ubicación: Las pinturas rupestres se encuentra ubicadas en múltiples sitios dentro de la Sierra de San Francisco, en el corazón de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno en el norte de Baja California Sur, dentro del municipio de Mulegé. Se puede acceder a ellas a través de la Carretera Federal no. 1.

Autor y fecha: Fueron elaboradas por los antiguos pobladores del lugar, su origen se remonta a 8,800 años y floreció durante la época precolombina de Aridoamérica. Fueron reportadas por primera vez por el jesuita Francisco Javier Clavijero en un escrito en Roma en 1789.

Contexto histórico: Se calcula que los primeros asentamientos en esa zona datan de hace 10,000 años, y que los pobladores eran antepasados de los indígenas cochimíes, sin embargo, los cochimíes han negado tener conocimiento acerca de sus orígenes, y lo atribuyeron al trabajo de una antigua raza de gigantes, ya desaparecida, provenientes del norte. Sin embargo, parece que la costumbre de pintar en la roca comenzó hace aproximadamente 4,000 años y se prolongó hasta 1650 con la llegada de los misioneros españoles. Es de llamar la atención que en tan largo periodo los rasgos de las pinturas murales no hayan tenido grandes cambios. Las pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco, integran un conjunto de murales en los que se representan seres humanos, diversas especies animales, tanto terrestres como marinos, y motivos abstractos. Se distinguen especialmente los trazos refinados y el colorido, por lo que son consideradas únicas en su género. Las pinturas fueron hechas con pigmentos minerales y reflejan un peculiar arte abstracto que mayormente representa la interacción del hombre con la naturaleza; así como una evidente interpretación de las fuerzas energéticas, mágicas e inmateriales, que difícilmente pueden ser interpretadas bajo la visión actual occidental. La gama de colores cubre todo el espectro, al igual que las técnicas de representación utilizadas, pero predominan los colores negro, rojo, amarillo y blanco. Este arte rupestre ha sido objeto de análisis detallados en los últimos años, resultando en importantes conocimientos sobre la organización social y religiosa de los pueblos prehistóricos de la zona, así como sobre sus hábitos alimenticios.

También llama la atención el tamaño de las pinturas, muchas de ellas en tamaño natural, o a escala mucho mayor, característico del estilo "Gran Mural".

 


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